
Más de una persona de cada dos todavía no puede realizar por sí sola sus trámites administrativos en línea, según una encuesta reciente de la Defensora de los Derechos. Este hallazgo sitúa el ámbito digital de las entidades locales en el centro de un nudo de tensiones: transformación acelerada de los servicios públicos por un lado, retirada progresiva de ciertos financiamientos estatales por el otro. Entre nuevas obligaciones regulatorias europeas, ciberseguridad de los pequeños municipios y gobernanza de la inteligencia artificial, el inicio del curso 2026 redefine las prioridades de los territorios.
AI Act y entidades locales: lo que la fase de agosto de 2026 cambia concretamente
La mayoría de los análisis sobre el ámbito digital territorial se concentran en la inclusión o la desmaterialización. La entrada en aplicación de nuevas disposiciones del AI Act europeo, desde el 2 de agosto de 2026, introduce un tema que muchas entidades locales aún no han integrado en su hoja de ruta.
Las reglas de transparencia imponen ahora informar a los usuarios cuando interactúan con una IA. Para un municipio que utiliza un chatbot en su sitio o una herramienta de clasificación automatizada de solicitudes, esta obligación no es anecdótica. Supone saber con precisión qué servicios movilizan inteligencia artificial, lo que implica una cartografía sistemática de los usos.
Concretamente, las entidades locales afectadas deben establecer una gobernanza dedicada: carta interna, formación de los agentes, documentación de las herramientas desplegadas y gestión de riesgos. La supervisión humana de decisiones importantes sigue siendo un principio central del reglamento. Un rechazo de asignación o una priorización de expedientes asistida por algoritmo requiere que un agente pueda intervenir y explicar el resultado.
Los retornos del terreno divergen en este punto: algunas intercomunalidades ya han iniciado este trabajo de cartografía, otras están descubriendo el tema. El tamaño de la entidad local influye poco en la obligación, pero mucho en la capacidad de responder. Varias asociaciones de electos difunden las novedades sobre Collectivité Numérique para permitir a los agentes territoriales seguir estas evoluciones regulatorias a lo largo del tiempo.

Inclusión digital: la financiación estatal en cuestión
En agosto de 2026, la Belle Alliance (que reúne a Departamentos de Francia, Francia urbana, Intercomunalidades de Francia, la APVF, la Avicca, Los Interconectados, Emmaüs Connect y la Federación de centros sociales) envió una carta al Primer Ministro. El mensaje es directo: el Estado se retira de la financiación de la inclusión digital mientras la transformación de los servicios públicos se acelera.
El paradoja está documentada. La desmaterialización de los trámites administrativos avanza, pero el acompañamiento de los públicos alejados de lo digital no sigue el mismo ritmo. Los consejeros digitales de France Services, desplegados en los últimos años, ven su futuro presupuestario debilitado.
Las entidades locales absorben una parte creciente de la carga. Los datos disponibles no permiten concluir sobre el monto exacto de las transferencias financieras, pero la tendencia es clara: los territorios financian cada vez más por su cuenta el acompañamiento digital de sus habitantes. Para los pequeños municipios, esta situación crea un desfase entre la obligación de ofrecer servicios desmaterializados y los medios reales para acompañar a quienes no pueden utilizarlos.
Ciberseguridad de las pequeñas entidades: una encuesta nacional en curso
Cybermalveillance.gouv.fr lanzó en 2026 una encuesta específicamente dirigida a entidades con menos de 25,000 habitantes. El objetivo es medir su nivel de madurez en materia de ciberseguridad, un ámbito donde las diferencias entre grandes metrópolis y pequeños municipios siguen siendo considerables.
Los municipios rurales y las pequeñas intercomunalidades acumulan varias vulnerabilidades:
- Sistemas de información a menudo gestionados por un solo agente, sin competencia dedicada en seguridad informática
- Presupuestos digitales que priorizan el funcionamiento diario (correo, sitio web, software de gestión) en detrimento de la protección
- Una dependencia de proveedores externos cuyo nivel de seguridad no siempre es evaluado
Esta encuesta nacional debería proporcionar un estado de la situación útil. Sin embargo, recoger datos no resuelve el problema de medios de las estructuras más pequeñas. La mutualización a escala intercomunal sigue siendo la pista más a menudo mencionada, pero su implementación depende de la voluntad política local y de la existencia de una base técnica compartida.

Digital responsable: la obligación de estrategia SNR y sus límites
La ley REEN del 15 de noviembre de 2021 impone a las entidades y agrupaciones de más de 50,000 habitantes adoptar una estrategia de digital responsable (SNR). Esta obligación, plenamente aplicable desde el 1 de enero de 2025, debía marcar un cambio en la consideración de la huella ambiental del digital territorial.
Las tasas de aplicación siguen siendo bajas. Muchas de las entidades afectadas aún no han formalizado su estrategia, por falta de metodología clara o de recursos internos. La ley establece un marco, pero las herramientas para implementarla (referenciales de medición, indicadores compartidos, formación de agentes) llegan progresivamente.
Este desfase entre la obligación legal y la realidad del terreno ilustra un esquema recurrente en la transformación digital de las entidades. Los textos avanzan más rápido que la capacidad de absorción de las organizaciones, especialmente cuando varios proyectos (ciberseguridad, IA, inclusión, digital responsable) se superponen en los mismos equipos.
Gobernanza digital territorial: un desafío de coordinación
Intercomunalidades de Francia aboga por que lo digital sea tratado como una política pública en sí misma, con una estrategia territorial y una gobernanza política dedicada. Los cinco principios defendidos (confianza, accesibilidad, universalidad, rendimiento, sostenibilidad) delinean un marco coherente. Su traducción operativa supone arbitrajes que cada territorio debe hacer según sus prioridades y sus medios.
El inicio del curso 2026 concentra, por tanto, varias urgencias simultáneas para las entidades: cumplir con las nuevas reglas europeas sobre la IA, mantener el acompañamiento de los públicos frágiles a pesar de financiamientos inciertos, asegurar sistemas de información vulnerables y formalizar una estrategia ambiental del digital. Ninguno de estos proyectos puede esperar, pero pocas entidades disponen de los recursos para llevarlos a cabo todos a la vez.